AMALIA DOMINGUEZ SOLER – LO QUE ELLA ESCRIBIO EN VIDA

  wheat-3506758__340

PRIMERA PARTE

Yo nunca había pensado escribir “mis Memorias”, porque huía de la noche de mi pasado para no aumentar las sombras de mi presente; pero el espíritu del Padre German (que tanto bien me ha hecho en esta encarnación me dijo hace algunos años lo siguiente:

– Tienes que dejar una herencia a los pobres de la tierra.

– ¿Herencia?… – repliqé, con amarga ironía -. Y ¿Que quieres que deje yo a los pobres?… Por razon natural, moriré en un hospital o auxiliada por algunas mujeres piadosas, que se verán con grandes apuros para costear la caja que encierre mis restos.

– La herencia que yo aludo la puedes dejar de la misma manera, sea cual sea el final de tu actual existencia.

– no te comprendo.

– Pues nada más fácil de hacer tu legado. Tú debes dejar escritas tus memorias; debes decir a las mujeres que lloran lo mucho que has llorado; puedes enseñarles el modo que encontrate una familia, y cómo, en medio del más horrible aislamiento, te creaste amistades verdaderas y admiradores enusiastas; es un deber que tienes que cumplir y lo cumplirás; y después de cumplido quedarás satisfecha de tu obra.

Los años pasarón y, aunque nunca olvidé los consejos del Padre Germán (mucho más cuando el me lo recordaba con frecuencia), no me encontraba con valor suficiente para mirar de frente mi pasado; me lamentaba de mi presente y me entristecia mi porvenir.

Al fin, la comunicación de un espiritu me decidió, y una noche, no sé si dormida o despierta, escuché una voz que me dijo, con acento de amargura reconvención:

– ¡Qué ingratos sois los terrenales!… ¡ No recordáis más que las desventuras!…¡Que pronto olvidáis las horas de placer!… Te lamentas de tu infortunio producto de tus desaciertos y de tu atolondramiento en todos los actos de tu existencia  anteriores; pero entre tantísimas espinas, ¿no te acuerdas de haber encontrado una flor cuya dulcísima fragancia aún embalsama tu vida? ¿No te acuerdas del idilio de tu infancia? En la aurora de tu actual existencia, ¿no contemplas la figura adorable de una mujer, que fue el ángel de tu guarda, y que cuanto tiene de racional tu entendimiento, todo se lo debes a ella? ¿ Tan pronto has olvidado que te llevo en sus  brazos, con más satisfación que si llevara al Salvador de un mundo? ¿ Es posible que ya no la veas velando tu sueño? Cuando lees y te entusiasmas con las obras escritas  por los grandes genios, ¿no se te ocurre decir : ¡Ella me enseño a leer! … ¡Ella inculco en mi mente el amor a la naturaleza! ¡Ella me hizo comprender la omnipotencia de Dios !? ¿ Acaso no merece tu madre una página de tus memorias”?…

Al oir estas palabras, el llanto de remordimiento baño mis hojos, y al momento sentí que me abrazaban y murmuraban en mis oidos, muy quedo:

– ¡No llores, hija mía!… ¡No llores!

Como impulsada por una corriente eléctrica, me senté en mi lecho, sinstiendo aún el dulcisimo calor de mi madre. ¡Era ella, sí, que al verme llorar había acudido a enjuagar mis lágrimas!

Aprecié en todo su valor la lección que me dió el espíritu que me hizo ver mi ingratitud, y para desmostrar al invisible consejero que deseo cumplir un deber sagrado, empiezo diciendo algo de mi infancia.

Durante tres meses hicierontodo cuanto le fue posible a fin de conseguir mi curación, y al ver que la ciencia era impotente rogaron a Dios con fervor para que me concediera puesto en la gloria, prefiriendo mi muerte a verme inmensamente desgraciada.

Al fin, un sabio ignorado, un modesto farmaceuetico triunfó de mi enfermedad. abrí los ojos y mi madre creyó que veía el cielo.

Durante aquel instante supremo olvidó por completo sus deventuras (porque mi madre había sido inmensamente desgraciada), y al abrir yo los ojos, el cielo se abrió para ella; me quiso como no se quiere en la tierra, con delirio, con verdadera adoración; si existe la locura de amor maternal, mi madre estuvo completamente loca, desde que yo recobré la vista.

En mis ojos, que me quedarón muy imperfectos, no se lo que vería, pero es lo cierto que se consagró en absoloto ami, y no tuvo más afan que hacerme dichosa, sin que por su extremado cariño descuidase en lo más leve mi educación; baste decir que cuando cumplí los dos años empezó para ella la penosa tarea de enseñarme a leer,consiguiendo, en premio de su afán desvelo, que a los cinco años leyera correctamente, haciendome leer en alta voz dos horas al diarias.

Nuestros espíritus se unierón de un modo tan admirable, que sólo con mirarnos nos adivinábamos el pensamiento.

me inspiraba gran confianza, y la respetaba como si fura Dios en persona, reconociendole tal superioridad moral e intelectual, que no encontraba a nadie que se le asemejara.

Mi respeto y veneración estaban exentos de todo temor. La gradeza de su espíritu me asombraba y me dominaba de tal modo, que una palabra suya era una orden terminante para mi.

—————————————

Veinticinco años estuvimos juntas en la tierra, y una noche de verano (¡ ay !, jamás la olvidaré) nos quedamos las dos solas, sentadas, sentadas a orillas del Guadalquivir, frene a los jardines del palacio de San Telmo. Sin poder explicarnos la causa. las dos estabamos muy tristes, porque mi madre tenía una enfermedad incurable y sólo la energía de su voluntad la sostenía en pie; la luna nos inviaba sus pálidos destellos, y aquel silencio aquella calma de la naturaleza, aumentaba nuestra triste melancolía.

De pronto, mi madre tomó mis manos entre las suyas, dejando correr silenciosamente un copioso llanto, me dijo con la mayor ternura:

– ¡Ay, Amalia! … ¡Tengo un miedo!

-¡Miedo! ¿De que?

– De lo que nos queda por sufrir, y sobre todo a ti.

-¿Por que? ¿Que nos amenaza?

– La ley de la vida; mi muerte: ¡cuán agradecida te estoy hija mia!

¿Por que?

– Porque te he debido las horas más felices de mi vida. A mi me educarón bajo el antiguo sistema de terror; mis padres me inspirarón  siempre miedo- Mi madre, sólo en sus últimos días fue cariñosa conmigo; el compañero que eligió mi corazón, o no le comprendi bien, o él no me comprendio amí; lo cierto es que tu no has difrutado de las caricias de tu padre, por haber vivido siempre separado de nosotros, y sólo tu agradable compañia me ha hecho feliz, y no sé porque, tengo el pensamiento de que esta felicidad se me va a concluir, y me horroriza el pensar lo que te queda por sufrir.

“¿Que harás tu sin mí en el mundo? Tu falta de vista no me ha dejado perfeccionar tu educación; tú no tienes ni oficio, ni carrera, ni hábitos de pobreza; como ves poco, eres torpe para las faenas domesticas.

“¿Qué será de ti? Muchas veces (ahora te lo digo para descargar mi conciencia) he pedido a Dios tu muerte, para dejarte colocada en una caja, libre de las miserias de la vida; pero Dios no me ha escuchado, y veo sobre ti una sombra que me espanta, porque veo que se acerca mi último momento, y por más vueltas que le doy, yo no sé cómo vas a vivir.”

Al oir estas palabras lloré con ella y no supe qué contestarle, porque en realidad yo tampoco encontraba camino para poder vivir sin la sombra de mi madre.

Sumida las dos en profunda tristeza pasamos unos dias, y amedida que se iba extinguiendo la vida de mi madre, iba tocando a su finn la pequeña herencia que había heredado de mi padre; cuando ella vio que íbamos a reducidas a la mayor miseria, tembló de espanto por mí, y yo me horroricé por ella, entonces, al ver mí impotencia para trabajar, se opero de mí una extraña transformación, y diriguiéndome a Dios como si hablara con un intimo amigo le dije así:

– Nunca te he pedido nada, así es que bien puedes concederme lo que voy a pedirte. Yo quisiera que mi madre no tuviera que morir en un hospital; dame a mí todas las amarguras que quieras , yo sola las resistiré; pero ver a ella, tan digna y tan orgullosa, en el extremo de la misería, eso si que no me encuentro con el valor sufieciente para resistirlo. ¡Oye bien lo que pido! ¡Sola seréfuerte; con ella…no locreo!

¡Parece mentira lo que me sucedió entonces! Como aquel que ha sido ciego desde que nació y al recobrar la vista encuentra un mundo nuevo para él, así, súbitamente, medí el abismo de la miseria que me esperaba y comprendí que mi pobre madre, si vivia algún tiempo más, sería horriblemte desgraciada, porque a pesar de haber sufrido mucho no había descendido nunca a la publicidad de su pobreza: había vivido muriendo, pero dentro de su casa, sin decir a nadie el motivo de sus penas.

Cuando se dejó caer para no levantarse más, di  gracias a Dios, diciéndole:

-Gracias te doy porque mi madre no morirá negando tu misericordia; tendrá su caja, u nicho, su lápida; en sus últimos momentos se verá rodeada de sus amigos, descansando su cabeza sobre mis brazos; no conocerá el horror del abismo que nos rodea. ¡Bendito!”…¡Bendito seas!.

Y con ánimo sereno, durante catorce días no me separé de su lado.

– No te separes de mí; así, así, las dos juntitas, bien abrazadas.

Y en mis brazos exhaló su último suspiro.

Cuando me entregarón lallave de la caja, dije al amigo que cumplió tan trisste encargo:

– He aquí lo único que tenía que recoger de la tierra, ahora me voy a otro planeta, al mundo del dolor…

Muchos creyerón que me volvería loca, porque los primeros días no pude llorar. Durante tres meses perdí la memoria por completo; pintar los momentos de mi soledad es starea superior a mis fuerzas, y si bien quiero decir algo de lo que experimenté al entrar en mi nueva vida, no es de hablar de mi personilidad , harto insignificante, sino para que sirva de lección provechosa a las muchísimas jóvenes que quedan solas en el mundo, sin más sombra que la que proyecta su cuerpo.

Quiero pintar las angusias de una mujer abandonada a sí misma, y de qué manera, cuando el alma se eleva sobre las miserias humanas, atrae la protección, el consejo y el auxilio de esa gran familia que todos tenemos en el espacio.

En los primeros días de mi soledad me acompañarón las amigas de mi madre, y una de ellas me propuso entrar en un convento, comprometiendose a buscarme el dote, diciéndome, entre otras cosas lo siguiente:

–  ¿Qué harás tu en en el mundo? ada de provecho; eres pobre, y pobre en las peores condiciones, porque tu madre te ha criado con los hábitos de una gran duquesa;  no sabes salir a la calle con un fardo de ropa, ni con una cesta, ni ir mal vestida; no te puedes poner a servir porque tu falta de visión te hace cometer mil torpezas ; los únicos  parientes que tienes, que son el hermano de tu padre y sus hijos, no te quieren porque las desavenencias familia nunca crearon afectos,  y todo lo más que harán es atenderte tres o cuatro meses ( y gracias  que lo hagan) y luego, ¿qué harás? Lo mejor es que te consagres a Dios y te evitarás muchisimos disgustos. ¿Qué me dices? ¿Qué me contestas?

– Que no quiero ser monja como último recurso. Para consagrarme a Dios preferiría mil veces la vida del anacoreta; en la cumbre de una montaña creo que oiría la voz de Dios; en la celda de un convento renegaría de una religión que rompe los sagrados vínculos de una familia. La religión que detesta lo que atan las leyes de la naturaleza, no interpreta la voluntad de Dios.

– Pero, mujer, ¡si estás sola en el mundo! ¿A quien mejor puedes asirte que a la diestra de Dios?

– Si mi Dios lo encuentro yo en el sol, en el aire, en los mares, en las aves, en las montañas, en los rios, en los mares, en el abismo; en todas partes donde se manifiesta la vida, menos en esad cosas sombrías que llaman lugares de oración, y en esas treticas fortalezs donde se consumen centeneras de mujeres lejos de todos los afectos que engrandecen  el espiritu.

La buena señora se me quedo mirando muy sorprendida de mi lenguaje, se levantó y se despidió, diciendome:

– Algún día te arrepentirás ; si quieres, piensalo mejor y dentro de ocho días volveré a saber tu determinación.

Ya está tomad; la religión debe llenar el alma, parq que está, en su duelo, le pida un refugio. Y ¿cómo quiere usted que me consage a lo que rchaza mi razón?

A la proposición de la dama, siguió un casmiento sin amor con un hombre de mediana edad, muy distinguido, pobre y enfermizo; y con gran sorpresa de mis parientes y amigos, dije no queria casrme.

-¿Es posible? – me dijo un antiguo amigo -, ¿Tú sabes lo que es quedarse sola? No has pensado cómo te verás mañana, porque todas estas visitas pronto se acabarán y tendrás que trabajar para vivir: si te dedicas a coser, al poco tiempo te quedarás ciega y tendrás que pedir una limosna de puerta en puerta.

– Pero seré libre y no habré engañado a nadie; yo no siento nada por ese hombre generosa que me quiere honrar dándome su nombre: Mi madre me dijo muchas veces: “No engañes a nadie”, y el consejo de mi madre no lo olvidaré jamás.

Mis negativas elejarón a aquellos que me propusieron el monjio y el casamiento; mis parientes, durante seis meses, me dierón una pequeña pension, siendo yo, en cambio, la costurera de la casa. Yo acepté muy contenta aquel plan de vida, me quedé viviendo en la misma habitación en que había muerto mi madre, vendí muebles, lo arreglé todo lo mejor posible, y  cuando creía que iba estar más tranquila, mis parientes dejaron de darme la la pensión, alegando que no les era posible sostener aquel gasto que se podía llamar superfulo.

No me sorprendio tal detrminación, pero sí la sentí muchisimo, porque perdía los débiles cimienetos sobre los cuales se sustentaba mi humilde existencia.

Cuando mis parientes me negaron su apoyo, una amiga de mi infancia, que estaba muy lejos de Sevilla, me llamó a su lado.

Al verme tan desamparada, acepte la oferta de mi amiga y durante un año estuve separada de la tumba de mi madre;  cuando volví a Sevilla (después de haber sufrido crueles desengaños9, fui enseguida al Cementerio a llevarle flores, y al postrarme ante su huesa, exclamé:

– ¡Madre mía! … ¡He bebido en poco tiempo la hiel de amargos desengaños! … ¡ Todo a muerto para mí!…¡ Mentira son el amor y la amistad!…

…………………………………………………………………………………………………………………….

No es mi proposito seguir paso a  paso el calvario de mi vida: no refiriré nada de mi historia íntima a a la cual están enlazadas otras personas que aún  existen, y no debo de manera alguna poner en evidencia las debilidades de unos y las ingratiudes de otros; pasemos, pues, por alto los acontecimientos que me hicieron sufrir mucho.

Como cuando apenas tenia 10 años había empezado a escribir y a los 18 a publicar mis poesías figurándome que en Madrid  tendría más éxito mis escritos mis escritos y al mismo tiempo que el trabajo de la mujer era mejor retribuido que en Sevilla, me traslade a la Corte, donde en realidad trabajando, vivía mucho mejor que enla capital andaluza. Pero tanto trabajé de dia y de noche, que mis ojos se negaron a seguir fijamente horas y horas y horas mirando la labor, y entonces comenzó para mí una serie interrumpida de sufrimientos y de humillaciones inexplicables.

Mientras pude trabajar, pagaba mi habitación en compañia de una buena familia, y me mantenia frugalmente, pero cuando no pude ganar nada, cuando los mejores los mejores oculistas que residían en Madrid me dijeron que quedaría ciega si persistia en querer trabajar una semana más, quede aterrada, horrorizada y sin acción para dar un paso, porque perder la poca luz que me quedaba me producia un espanto que no tiene nombre.

    Como  mis ahorros eran muy exiguos, pronto tuve que empeñar toda mi ropa, y dominada por ese misterioso instinto de conservación acudí a las casas aquellas personas que en otro tiempo me habían dado trabajo, para que me dieran un plato de sopa a la hora de comer.

    Los unos me decian que me encerrase en un asilo; los otros, que para ser tan pobre y tan inútil era demasiado delicada y que debía acostumbrarme a tratar con toda clase de gente.

    Como distinguía los bultos, me dediqué a mandadera, llevando cartas a un lado, recados a otro, y  a hacer, en finn, cuanto me mandaban para que me dieran un plato de comida; pero, al volver a mi solitario hogar ( a la hora del descanso donde nadie me esperaba,sintiendo el frio que produce la falta de alimento), cruzaba entonces por mi mente la idea del suicidio.

    Como los apuros más grandes los pasaba para pagar mi habitación , al ver que me despedían de la que ocupba por falta de pago, tuve que aceptar lo que me ofrecierón gratis en el taller de unos pintores. Y esto sucedió cuando ya no me quedaba ni una prenda que empeñar, por lo que  estuve sin poder mudarme de limpia más de treinta días.

    Quedé tan desposeída de todo, que ni aun la tumba de mi madre pude conservar, pues transcurrido el tiempo por la ley sus huesos fueron recogidos por una joven piadosa que, compadecida de mi desgracia , los colocó en la sepultura de sus parientes.

    Nada, pues, me quedaba en este mundo. ¿Por qué persistir en continuar en él?

    Y la-idea del suicidio se apoderó  nuevamente de mí.

    Y hallándome con esto  muy meditabunda, y de pronto di una gran sacudida y me dije:

     Ahora recuerdo que hay una relifgión ; digo mal, hay muchas religiones; aquí funcionan dos: la catolica, apostolica, romana, y la y la reformada por Lutero, osea la protestante. ¡Los que creen dicen que son tan felices! … Pues , me voy a la iglesia ; nadie, por desgracia, más desocupada que yo.

    Empece a recorrer los templops, a oir sermones , y aunque algunos me inspiraban profunda admiración (por el talento de quien los pronunciaba), ninguno de ellos resolvia el problema de mis dudas.

    Y si estos hombres tan instruídos y que, según dicen, están inspirados por el Espiritu Santo, no saben explicar porque de estas anomalias incomprensibles y estas injusticias sociales, a pesar de repetir que Dios es Grande, Bueno y Justo ¿dónde iré, pues, a convencerme de lo que yo necesito que me expliquen?.

   “Dicen que en las capillas evangélicas se encuentra la verdad; puies iré a ellas”.

    Fui, en efecto, allí encontré sobre todo una excelente amiga, llamada Engracia, a la que debi más consuelos y atenciones que a todas las prácticas religiosas.

    Se compadeció tanto de mi ceguera, que fue para  mi un guía humilde y desinteresado . Siguiendo su excelente consejo, fui, y ella me acompaño, a quwe me viera el doctor Hysern, médico homeópata que, como oculista, había hecho curas asombrosas.

    Este sabio me recibío, no como ha una pobre, sino como si fuera una gran duquesa; me miró atentamente, me reconocio los ojos a través de unos lentes especiales, le pinté mi orrible situación, y me dijo con tristeza:

    Tiene usted los hojos tan malos, y está tan adelantada la enfermedad, que es casi imposible su curación; pero si sigue estrictamente mis consejos, si se abstiene de mirar nada con fijeza; si, en fin, ae resigna y se hace cargo de que no tiene ojos, pasado un  año y algunos días recobrará toda la luz que ha perdido y podrá dedicarse a diversas labores, siempre que no sea con luz artificial.Yo le daré toda la medicación que necesite, si me obedece fielmente, pasado el plazo el plazo que le he dicho, si es usted agradecida, bendicirá mi nombre.

    Pintar el jubilo que experimenté al oir las palabras de aquel sabio me es totalmente imposible.

    ¿Que era un año de sombra, si luego el sol de la via irradiaria para mí?

    ¿Que era la horrorosa esclavitud de la impotencia y las privaciones de un año, si luego mi trabajo, pan regado con el sudor de mi frente, me harían libre?…

   De que modo expresaría yo mi contento, que Hysern, que era un hombre muy serio y muy grave, se conmovió  de tal manera que sus ojos se humedecierón, diciéndome con voz temblorosa:

   ¡Bendita sea la ciencia que redime a los cautivos !

   Desde aque día cumplí estrictamente los mandatos de mi médico; pero, en cambio, recibía duras amonestaciones de los señores que recibian sus limosnas o donativos para poder sostenerme.

   Una de ellas me dijo un día:

   Parece mentira que haga usted versos tan bonitos, y hassta tenga algún talento, porque no hace usted más que torpeza, con sus delicadezas y escrúpulos de monjas, como si un pobre tuviera derecho a tener esos miramientos de no aceptar algunas proposiciones que le hemos hecho. Después se va usted  a oír a los pastores protestantes, que son unos herejes que no entraran nunca en el reino de Dios; y, poe último, se pone usted con un médico homeópata que es un loco rematado que le va a dejar completamente ciega para alivio  de sus males.

    Yo enmudecía, porque nada abate tanto al espíritu como el no tener y después de oír tales filípicas dejaba de importunar por algún tiempo a las señoras que así me amonestaban, haciéndose mi situación material verdaderamene insostenible.

    En cambio, tres veces por semana iba a la Capilla Evangélica a llí olvidaba gran parte de mis penas.

    Allí me querian tanto ! …,que a veces decía con el mayor entusiasmo:

    Ya tengo una fgamilia ,y una familia numerosa ; muchos de sus miembros me quieren; cuando yo paso, oigoo un murmullo de simpatia ; aquí nadie me reconviene; al contrario, siempre encuentro una mujer compasiva que se empeña en acompañarme a mi casa.

    Entre los pocos recuerdos que mi espiritu se llevará ded la tierra figurará, en primera linea, mi entrada y permanencia en la Capilla evangelica de la calle calatrava de Madrid.

    Mi enfermedad y curación seguían su curso lentamente; mis relaciones con las señoras que me socorrian iban en desminución, porque unas por cansancio me dejaban y a otras las dejaba yo porque me hablaban de mis nuevas creencias con el mayor desprecio, para evitar altercados enojosos dejaba de visitarlas, con lo cual mis medios de existencia disminuián de modo pavoroso; pero, como cuando se ha de vivir se vive, una antigua amiga de mi madre, que me quería y me compadecía profundamente, vino a verme una tarde, muy contenta, diciéndome que una sociedad de señoras filantrópicas repartía raciones a los pobres, compuestas de pan y un buen cocido; y ella, pensando en  mí, había conseguido adquirir un centenar de bonos, con los cuales tenía yo asegurado el alimento para cien días, y que lo único que sentía que la casa donde las señoras repartían las raciones estaba muy lejos de Madrid; en cambio tenía para mí de ser un barrio donde nadie me conocia.

    Con los bonos me entregó un cestito y una taza de porcelana.

    Aun cuando agradecí mucho a mi antigua y buena amiga sus intenciones po mí, no pude sin embargo dormir aquella noche, y me lenvaté mucho peor de la vista. entonces ví claro lo terrible de mi situación y perdí gran parte de aquella repugnancia invencible que sentía para cumplir con aquel sacrificio impuiesto por mi fatal dolencia.

    Salí al fin, de mi casa, llegué al palacio donde se hacía la obra benéfica, entré en un gran patio y vi a centenares de pobres  de trodos aspectos, pues por algo (que entonces no pudeexplicarme), en aquellos momentos (que para mí momentos supremos) recobré una parte de la vista perdida, y pude ver perfectamente el cuarto que tenía ante mis ojos.

    Había pobres de todas condiciones,  muchas mujeres humildemente vestidas con su mantilla, que como yo, levaban la muerte en el alma; muchos ancianos con sus raídos gabanes, que parecían espectros escapados de sus tumbas; eran muchos más los pobres vergonzantes que los de oficio , y estos últimos apostrofaban  a los que teían la imensa desgracia de no haber nacido en la miseria.

    Creo que aquel instante pagué gran parte de las deudas contraídas en un centenar de siglos; porque sufrí una angustía que no tiene nombre en el leguaje humano; quise huir, pero al mismo tiempo me dije:

    -No; es preciso llegar hasta el fin para saber las fuerzas que tiene mi alma.

    Y me acerqué a recoger mi ración en compañía de un anciano, que me dijo, tristemente:

    -¡Ay, señora!… ¡Que horrible es la crucifixión de la miseria!

    Salí del palacio con gran ligereza, tanta, que parecía increíble que pudiera ir tan de prisa; ahora me explico perfectamente loque no pude explicarme entonces, y es que en medio de mi atroz sufrimiento sentía mi espiritu una alegría inexplicable.

Como aquel que debe una gran cantidad de dinero y decide pagarla:”¡Gracias a Dios que yo no debo nada a nadie!, así me sucedia a mí. Estaba contenta de mi mismay , al mismo tiempo, pensaba no volver a confundirme con aquellos desgraciados.

    Al comprender la portera de micasa (que era una buena mujer) lo angustioso que era para mi el ir a recoger la ración de comida, ella se encargo de presentar los bonos , y durante mucho tiempo las dos nos alimentamos con el reparto que hacía la sociedad benéficas de señoras.

    A medida que el tiempo avanzaba, crecía más mi impaciencia y contaba no sólo los meses, sino hasta los días y horas que me faltabanpara recobrar la visita suficiente, según me aseguraba el doctor, para permitirme trabajar,diciéndome a mí misma:

    – ¡ Qué vida tan tranquila pasaré! trabajare cuanto pueda y haré ahorros para socorrer a los ciegos.

    Esta esperanza me ayudaba a vivir, pero por más que reflexionaba no acertaba a explicarme por qué unos seres nacen tan dichosos y otros y otros tan desgraciados, y porqué había caído tan gran castigo sobre mí, y sin haber cometido falta y delito alguno. Y como sobre estos temas y otras mil dudas que me asaltaban solía yo sostener diálogos con un médico materialista, que todo lo negaba, me dijo un día:

    ¿Sabe usted quién le dará explicación de lo que siente?

    ¿quien?

    Unos nuevos locos que cree, que con la mejor buena fe del mundo, que el alma vive, mejor dicho, que el espíritu (que así  llaman ellos a la fuerza inteligente que da vida al organismo humano) vive por toda la eternidad, encarnado tantas veces cuantas lo necesita, en la Tierra y en otros mundos; y esas series de existencias le sirve para adquirir conocimientos, perfecionarse y pagar a la vez los desmanes, las felonías, las traiciones, los atropellos y demas abusos cometidos por el en otras encarnaciones. Usted, por ejempo tiene la pesadilla con sus ojos; pues esto para los cándidos y crédulos espiritistas, sería la prueba inconsusa  de que  usted en otros tiempos ha hecho muy mal uso de sus ojos, o a dejado ciego a más de un prójimo, y ahora recibe el castigo “por lo que más pecado había”.

    Y ¿ donde se reunen esos locos, como usted dice?

    En una buena casa de la calle Cervantes. Entre ellos hay hombres de talento que escriben admirablemente. Pubican varios periodicos ; a mí me mandan  “El Criterio”.

    ¿Conserva ustesd algun número?

    Por mi parte, ni lo leo siquiera; mi esposa y mi hijo suelen leerlo para reírse de los fenomenos y de las apariciones de los espiritus, y luego…, no sé qué hacen del  bienaventurado “Criterio”.

    Pues yo ruego a usted encarecidamente me traiga algún número, ya que tanto me llama la atención lo que piensn esos locos.

    ¡Buena la hemos hecho! …Ahora caigo en la cuenta de que será usted muy capaz de hacerse espiritista. ¡Esto sí  que estaria gracioso! … ¡Que  un materialista de”pura raza” proporcionase a usted los medios de conocer el espiritismo! Pero en fin, la naturaleza es muy sabia, y si usted sólo pensase en su dolencia la habría enterrado hace ya nuchisimo tiempo; y divagando entre Jesús y sus seráficos “pastores” , y averiguando si eñ espíritu de su abuela está en el planeta Marte o en el lejano Neptuno, irá usted pasando los días de la semana más entretenida, sin hacer el menor daño a nadie.

    “Yo le prometo que si mi mujer ha destruido “El Criterio”, iré a la Sociedad Espirita Española y les diré: “Denme un número de la sabia revista y cuenten  desde hoy con una compañera más para ir al manicomio de Leganés. Porque lo que es usted, o mucho me engaño, o se hace espiritsta al vuelo.”

    “Los poetas son unos inofensivos: usted desde niña ha escrito renglones “cortos” y “largos”  (como llama Zorrilla a los versos), es usted entusiasta de todo lo maravilloso, y como es una maravilla ded primer orden eso de que “hablen los muertos”, usted hablará dentro de poco con media humanidad  de cuyas cenizas no queda en la tierra ni un milagro”.

    Mi buen amigo se despidió, sonrriendo bondadosamente y diciendome:

    Hasta mañana, que le traeré “El Criterio”.

    Con viva ansiedad esperé el día siguiente; mi  amigo no se hizo esperar; me trajo un numero de periódico espiritista ya nombrado, me leyó un articulo, y antes de concluirlo le dije con el mayor intusiasmo:

    – ¡Amigo mío,  el Espiritismo es la verdad!

    Él sonrrió, moviendo negativamente la cabeza, y me dijo con tristeza:

    – Aunque no sea verdad. es al menos muy consolador, y como usted es tan desgraciada, lo necesita, y por lo mismo le prometo traerlo muchos periodicos espiritas.

    Mi amigo cumplio su palabra y me trajo muchos números de “EL CRITERIO”, que él mismo me leía.

    Desde aque día no descansé hasta encontrar una familia espiritista que tenía las obras de ALLAN KARDEC, y se las pedí prestadas, y muy poquito a poco y con mucho trabajo comence a leerlas o, más bien dicho, a estudiarlas.

    En seguida empecé a adquirir la convicción absoluta de que el Espiritismo era laq verdad de todos los tiempos, y di principio y una serie de estudios con el mejor éxito.

     Una mañana, estando en mi casa, sentí depronto en la cabeza una sensación dolorosa y extraña; me parecio que toda ella se habia llenado de nieve: tal frio experimenté en las sienes. Después me pareció escuchar voces confusas: presté atento oído y creí oír esta breve palabra:

    – Luz!… ¡Luz!

    – Luz quieren mi alma y mis ojos!

   -grité, sobrecogida, por una impresión inexplicable -.¡Luz necesito, Dios mío!…

    Y, sin saberpor que, lloré; pero no lloré con amago desconsuelo; muy al contrario, aquel llanto parecía que me daba la vida.

    Sin darme cuenta de lo que hacía, me miré al espoejo y lancé una exlamación de Jubilo y de asombro indesquitible  al ver que mis ojos estaban  perfectamente abiertos, comohacia muchísimo tiempo que no me habia visto, puesto que siempre tenía los parpados tan caidos que parecia ijmposible que pudiera ver lo poco que veía.

    – ¿Habrá llegado la hora de recobrar mi libertad? – pregunté en alta voz (como si algien pudiera contestarme).

    – Sí – murmuro una voz muy lejana.

    Oír aque  “sí” y echar a correr a ver a mi médico; todo fue uno.

    Hysern me miró fijamente, y estrechando mi mano entrenlas suyas, me dijo con la mayor serenidad:

        Amalia, demos gracia a Dios;  pero desde mañana  podrá usted trabajar, pero sin exceso. Acuerdese usted de lo que ha sufrido y no cometa imprudencias, aún tiene que tomar medicina más de un año.

    desde aquel día para mi memorable, comencé una vida nueva:  con la mayor actividad busqué trabajo y lo encontré en seguida, y me puse  coser con tal alegría que parecía que habia heredado una gran fortuna; firme en mi propósito de seguir estudiando el Espiritismo, quise tener todas las revistas que e publicaban en España, y no encontré medio mejor que colaborar en ellas.

   Comencé mandando a “El Criterio” una poesía, y entonces recibí una carta muy atentadel vizconde de Torres Solanot, con un ejemplar de su obra Preliminares del Espiritismo.

   La alegría que sentí entonces fue inmensa como cuando me vi con los ojos bien abiertos.

.

¡Escribir en la prensa espirita! ¡Ponerme en relacion directa con aquella nueva familia que habia encontrado! ¡Hablar con los espiritus! ¡Qué horizonte tan expléndido se presentaba ante mis ojos !

Mi primer artículo espiritista se publicó en la primera plana del número 9 de “El Criterio” , del año 1872, y se titulaba: “La Fe Espirita”.

Al entrar e ralaciones con la sociedad de Alicante, le pedí una recomendación para poder asistir a las sesiones de la Espiritista Española.

Seguidamente me fue enviada y con ella me presenté, presenciando por fin la primera sesión, que era de controversia con la Escuela Católica. Me entusiasme con los elocuentisimos discursos de Garcia Lopes, Huelves y Corbacho; mientras ellos hablaron me parcio que estaba en otro mundo, y desde aquella noche no perdi ni una sola sesión .

Por tener necesidad de ir a velar a un enfermo conocí a una familia espiritista, compuesta de madre , hija y tres niños de esta; con la hija que era viuda, intimé rápidamente; al vernos la primera vez estuvimos hablando más de tres horas y ambas quedamos convencidas de que no era la primera vez que nos veíamos. Desde entonces empezamos a llamarnos hermanas.

Yo seguía cosiendo y escribiendo y cada día se despertaba en mi más afán de escribir.

Pasarón algunos meses , y estando una noche en La Espirita Española se habló swl aniversario de Allan Kardc, y el vicepresidente de la sociedad, don Alejandro Benisia, me miró fijamente, se acercó a mí, y apoyando su dedo índice en mi frente se volvió a sus compañeros y les dijo con gravedad:

– En la próxima velada, que se guarde un turno a Amalia Domingo, que dentro de esta cabecita hay mucho guardado, que a su tiempo dará abundante fruto.

Yo me quedé tan sorprendida, que nada conteste; miré a Benisia y di gracias con el pensamiento por haber roto la muralla de hielo que me separaba de aquellos hombres sabios que difundían la luz de la verda.

Para mí era un verdadero acontecimiento , porque nunca había leido en público; en aquellos días tenía muchísimo trabajo e casa de la señora francesa que me atendía mucho, y recuerdo que me encontraba tan inspirada cuando estaba en su casa que muchas veces, mientras cosía, componia versos que solia conservar en mi menta hasta la noche; y otros días, una niña muy amable, sobrina de dicha señora, escribía lo que yo le dictaba; así compuse la primera poesia que leí en público.

El salón de fiestas estaba brillantísimo; una escojida concurencia lo llenaba por completo y en la plantaforma o estrado había unos veinte espiritistas, los más de ellos con frc y corbata blanca, que tomaban parte de la velada. Cuando me llegó el turno y subí al estrado senti una emoción indiscriptible; recordé todos mis sufrimientos pasados; vie el palacio a cuyas puertas esperaban los pobres que les diera un poco de alimento; me vi confundida entre ellos y al verme después en tan distinto lugar, entre hombres eminentes que iban a la cabeza de la civilización, al considerar que mi esfuerzo, que mi constancia en el trabajo me abrían las puertas de aquel nuevo mundo, sentí una satisfación inmensa, un placer indefinible; porque es preciso haber vivido en la sombra para conocer el valor de la luz; porque es necesario haber estado dos años sin poder contestar una carta por carecer de seis cuartos para un sello, para apreciar en todo loque vale la comunicación de las ideas.

Ya no estaba separada de la humanidad, ya no era una rama seca en el árbol de la vida; la crisálida se había convertido en mariposa; comenzaba a tener mis débiles alas; yo trabajaría para levantar el vuelo. Y animada por tan hermoso pensamiento, leí con voz entera la poesía, titulada : “A la memoria sde Allan Kardec”.

Aquella noche formó época en mi vida: el 4 de abril 1874 entré a formar parte en la filas de los propagandistas del Espiritismo y desd aquella noche, en cuantas veladas literarias ha celebrado la espiritista Española ha resonado mi humilde voz. Mi pobreza y mi modestísima posición social ya no sirvierón de obstáculos para intimar con aquellos hombres eminentes y aquellas mujeres distinguidas.

RENOVACION : LEY DE LA NATURALEZA

pexels-photo-1640416-1

 

 

Observa cada día, la fiesta de la naturaleza en permanente renovación. Despues de la noche oscura, que protege el miedo y el peligro, nace el sol que calienta y la luminosidad invade la vida, iniciando un nuevo ciclo de posibilidades y realizaciones.

Forma parte de la naturaleza , para que tu alma se alternen los ciclos naturales al servicio del progreso, con el fin de que te animes a seguir adelante. Si hoy la oscuridad invade tu ser exigiendo calma, cuidado y análisis intimo, el mañana es certeza del sol de la alegría, del afecto, del compartir y de la vida anunciando el cambio de tu corazón.

Honra el momento presente, aprendiendo a oir el mensaje de la vida en tu intimidad que permite que los ciclos se terminen, reciclando emociones y sentimientos. La renovación es ley universal y la esperanza es el lenguaje natural que vibra en todo, testimoniando el amor de Dios.

 

PILDORA DE ESPERANZA

ANDRE MOREIRA – POR EL ESPIRITU DIAZ DA CRUZ

 

 

MOMETOS DE ARMONIA – DIVALDO PEREIRA FRANCO

young-girl-1149701__340

Sometidos por diversas presiones, el hombre y la mujer de hoy se desconciertan.  Padecen desequilibrios emocionales y orgánicos, que se agravan cada  vez más a medida que buscan mecanismos para evitarse de ellos.

Su realidad estáhecha de anestésicos, gracias a los cuales swe embriagan don el placer, como si la vida fuese un parque de diversiones interminables.

Como es natural, el medio social ejerce un gran peso sobre sus emociones, que sin duda son los resultados de los impulos mentales y los actos a que se entregan .

Junto a estos acontecimientos, distintos factores que proceden de otras existencias contribuyen al desequilibrio y los inducen a fugarse de los compromisos que no quieren honrar , ya sea porque el deber les resulta un motivo de amargura y desagrado , o porque la educación que reciben establece modelos de felicidad que no se corresponden con la verdad.

Así, las personas se fatigan en búsqueda de cosas y valores transitorios, y se despojan de las cualidades ético-morales que brindan armonía, siempre relegada a un segundo plano.

Conceden una excesiva importancia a la apariencia, mientras desprecian el contenido, y el escenario donde brillan las emociones exhibe también, a cada instante, a los que desfallecen, los que caen en la ruina, los que enloquecen…

Continúan, pues, en el círculo vicioso de las búsquedas perturbadoras, y desdeñan las conquistas íntimas que tranquilizan. Entonces surgen las terribles presiones psicosociales, socioeconómicas, sociomorales, con una absoluta falta de consideración por la condición humana.

Los perjuicios aumentan, y escasean los triunfos íntimos.

La sociedad tambalea porque los cimientos en que se apoyan son movidizos y frágiles.

Quien desprecia recursos económicos , para necesidades.

Quien desprecia afectos, experimenta soledad.

Quien desprecia oportunidades, pierde un tesoro dificil de recuperar.

El dinero malgastado se rehace, los afectos agotados se reconquistan, pero las oportunidades perdidas no vuelven más. Si bien surgen otras nuevas, no lo hacen las mismas circunstancias ni en condiciones semejantes.

Con el pensamiento atento a la situación de muchos compañeros de la jornada terrenal, que se hallan aturdidos en medio de los conflictos y el desánimo, hemos escrito las páginas que hoy  reunimos.

Son momentos de armonía que pueden saer vividos al mismo tiempo que se leen, a fin de que se prolonguen en horas de paz futura.

Hemos seleccionado algunos  acontecimientos y situaciones de la vida cotidiana, mostramos su mejor lado y sugerimos así comportamientos sanos, para que la alineación y la desarmonía no entorpezcan las vidas que se marchitan bajo dolorosas y vengativas conyunturas.

Los momentos de armonía hacen  posible la vida abundante.

Los momentos de armonía se convierten en factores decisivos para la felicidad.

Los momentos de armonía se transforman en melodías de paz dignifican la vida.

El océano está hecho de gotitas; y el universo de particulas.

Los momentos de armonía son relevantes para que el ser humano triunfe sobre su pasado y su presente, y consgtruya su futuro.

Reconocemos la simplicidad de nuestras páginas, así como repitición de algunos conceptos a falgta de creatividad e incluso de novedades , que tanto agradan a nuestros críticos.

Como todo, dirigimos nuestro trabajo a los que se encuentran desequilibrados, sin armonía . Y esperamos contribuir, en alguna medida, para que ellos se  encuentren así mismos, se renueven y se armonicen.

Por último, recoradmos al Maestro, que nos invita a persevar la fe que, aunque sea del tamaño de un grano de mostaza, es capaz de brindarnos una inmensa ventura.

JOANA DE AGELES (ESPIRITU)  1991

 

 

 

 

MIEDO Y MEDIUMNIDAD

pexels-photo-573271

M- Párrafo 159

– Me gustan la reuniones espiritas,  pero tengo miedo de concurrir a ellas…

– Tengo mediumnidad, mas no me atrevo…

– Creo racionalmente en el Mundo de los Espiritus, sin embargo no puedo concebir que un Espiritu se me aparez de improviso…

Es  comun oír manifestaciones como éstas, pero es preciso señalar, además, que ellas son la expresion de un muy reducido número de hermanos que dicen con franqueza lo que piensan.

¡ Cuántos médiumns se apartan en silencio del trabajo edificante al que fueron llamados y de quienes sólo los Amigos de la Espiritualidad conocen que el motivo de su deserción es el miedo inconfesado y entorpecedor que anido en sus corazones!

¡Si! uno de los muchos tipos medianeros frustrados en el intercambio espiritual que escapan hasta ahor a toda clasificación, es el médium miedoso, meticuloso.

Las personaas impresionables casi siempre revelan una espontánea susceptibilidad e incluyen naturalmente el miedo como uno de los agentes principales de su sensibilización mediúmnica. Conturbadas por algún hecho o conversación oída, lectura o referencia que lesionó  su emotividad, tienen un terror pánico al ejercicio de las facultades psíquicas, sin que ninguna razón medie para ello.

Certifiquémos que el miedo es una especie de atadura invisible que frena a legiones de trabajadores eficientes, alejándolos del servicio. El temor, – muchas veces originado en la edad infantil – es preciso que lo sepamos curar con la medicación  del amor fraternal y el esclarecimiento lógico, sin perder de vista que la actividad mediumnica es una manifestación de Espíritu a Espíritu, al igual que los hechos más corrientes de la vida terrestre.

¡ Médium: Si el miedo es tu problema individual en lo que respecta al ejercicio de tu facultad, brindate, para la mejoría a la que aspiras, a la consolida ión de tu fe raciocinad!

La coherencia con los principios que abrazamos nos enseña que la persona de fe verdadera nada teme, excepto a sí misma, atenta, como vive, frente a sus flaquezas personales. En razón de ello, es correcto recelaar sólo de uno lo relacionadoa los sentimientos que aún no conseguimos disciplinar.

Sin no te amedrentas en tu condición de interprete entre personas que hablan un distinto idioma , ¿por que temer cuando asumes la tarea de medianero de seres de esferas diferentes que solicitan tu cooperación mediúmnica?.

¿Por qué motivo te asustas delante de los desencarnados que son, en esencia, personalidades iguales a ti?

Los Espíritus benévolos y esclarecidos son mentores iluminados que merecen nuestro aprecio; y los Espíritus dolientes y desdichados tampoco deben ser temidos, por cuanto ellos son necesitados que precisan nuestro amor.

Miedo es inexpreriencia.

Corrigete a traves de la labor mediúmnimica raciocinando con el Evangelio vivo y perseverando en la tarea fraternal.

En los quehaceres doctrinarios en los que se realiza el contacto puro con las Esferas Superiores todos lo hermanos contribuyen con sus buenos pensamientos, y la protección espiritual se consigue con la oraciones sinceras, siendo por ello el tempo espirita del local en el que ninguna persona debe temer cosa alguna, por cuanto él se encuentra la fuente para su mismo consuelo y sustentación.

No te sientas incapaz de dominar el  miedo cuando  te encuentres frente a las tareas del reino del alma. Rechaza cualquier recelo infundado manteniéndote  enla tranquilidad de la confianza, en la luz de la fe. en la lectura constructiva y en la meditación eficiente, y al hacer tu parte en la supresión de semejanate fantasma íntimo, reconocerás que los benefactores de la Vida Mayor te harán descubrir en la producción mediúmnica el áureo camino de la verdad y el portal sublime del amor.

ANDRE LUIZ

CHICO XAVIE Y WALDO VIEIRA

FARO LIBERTADOR – OPINION ESPIRITA

ocean during golden hour

E- Cap.VI Párrafo 4

Siendo el Consolador prometido de Jesús, el Espiritismo llega hasta el hombre como un mensajero divino que le entrega las llaves para su propia liberación.

Rompe los límites que circunvalan el planeta bajo la forma horizonte y descubre, rasgando la venda ilusoria que empaña su idea de la vida, un panorama del Universo poblado de innumerables mundos.

Destruye los grados de incomprensión que le hacen considerarse un cobayo pensante habitando en un valle de lágrimas, y le habla de la justicia perfecta y la bondad infinita del Creador, que concede oportunidades iguales a todos sus hijos en los distintos y variados planos de la Creación, curándolo de la ceguera que obnubila su entendimiento y enseñandole a reconocer que el mismo es la causa del todo el bien o el mal que encuentre en su camino.

Funde las cadenas que lo retienen en las tinieblas y sujetan su inteligencia a falsos principios de cadena y gracia, impropiamente atribuidos a la Excelsa Providencia, y le ofrece en cambio el conocimiento de la reencarnación del Espiritu, como medio de su perfeccionamiento gradual en la Tierra o en otros mundos.

Frente a la muerte, corta los grilletes de la tristeza que aprisionan sus sentimientos ante la tenebrosa perspectiva del eterno adiós, a la vez que clarifica el raciocinio con la consoladora luz de la sobrevivencia, más allá de la existencia física.

Resolviéndonos los problemas de la evolución y del Ser, del dolor y del destino, el Espiritismo es un verdadera faro libertador que demole murallas separatistas, detiene corrientes de angustia, elimina claustros  del pesimismo y suprime los cautiverios de la ignorancia.

Si te encuentras, como nosotros, entre aquellos  que tanto reciben de la Nueva Revelación, preguntémonos qué le brindamos en su servicio y apoyo como expresión de nuestra cooperación y amor, porque siendo el Espiritismo obra y autoridad de Cristo entregada a nuestras conciencias endeudades, es natural que su función y los resultados que de él derivan sea responsabilidad que está en nuestras manos.

ENMANUEL

CHICO XAVIER – Y WALDO VIEIRA

MOMENTOS DE ARMONIA – ANTE EL DESANIMO

ocean during golden hour

 

Cuando el desánimo intente sitiar tu casa mental, insiste en la acción  liberadora.

Semejante al opio que entorpece, el desánimo penetra suavemente y domina a través la indiferencia.

Muchas veces conspira en beneficio propio mediante la presentación de  argumentos deprimentes que atacan tus esfuerzos, maltratan tus actitudes, censuran tu comportamiento.

Perverso, se insinúa en tu corazón y alcanza tu entendimiento para proponerte que te detengas de la lucha. Te recuerda que ya abandonaste la labor en un intento anterior , te desmoraliza ente ti mismo con arremetidas perturbadoras.

Cuando experimentas su intromisión te vuelves más sensible a la advertencias, que te molestan más aún. La pereza te incita, y eso te aflige más aún. Te hace más susceptible a la amargura y, sin que te des cuenta, comienzas a aceptar las injustas insinuaciones.

El desánimo es enemigo de todas las personas, genera groseras depresiones y otros males que todavía no han sido clasificados, los cuales conspiran contra los seres humanos.

Desanimado ante las necesidades de la vigilancia que debía mantener en su condición de amigo. Pedro irritado y temoroso, negó a Jesus en reiteradas oportunidades.

Bajo la acción del desánimo que corroía su temperamento impetuoso, y tasl vez la espera de que el Maestro reaccionara favor de la batalla exterior que parecía. Judas vendió al Justo.

El desánimo es la causa de variados mecanismos de fuga de la responsabilidad. Encuentra justificaciones para alejar del trabajo a los que padecen su continuo asedio.

Entorpece la mente y el cuerpo, negando oportunidades de liberación a los que caen bajo sus bapores pestilentes.

Hoy, es la tendencia a renunciar. Mañana, es el desaliento ante la vida. En el futuro, es el fracaso total. Estos son los pasos nefastos del desánimo.

Aprende a no disistir cuando comiences una tarea. Vinculate de corazón y contribuye a favor de las causas nobles de la humanidad.

Tú, que crees e la inmortalidad, participa más activamente en el programa de liberación de conciencias, puliendo tus imperfecciones y ayudando siempre. No de sistas con la excusa del desánimote propone, disfrazado de comodidad.

Posees inestimable recursos que necesitas poner a disposición del Maestro . Él te enseña de qué modo perservar, amar y encontrar el camino para tu realización personal, mediante la asistencia a tus hermanos de la retaguadia evolutiva.

Parafraseando al apóstol Santiago, en el capitulo cinco versiculo trece de su Epístola, te decimos: “¿Está aguien cansado? Que ore”.

 

DIVALDO FRANCO JOANNA DE ANGELIS

 

 

MOMENTOS DE ARMONIA – JUBILOSAMENTE

sparrow-3698507__340

Tu cerebro arde por acción de las preocupaciones que lo dominan en un circulo de fuego.

Tus sentimientos se hallan impregnados con angustias que nos relatas.

Tu alma es azotada por vendavales de agonía que suceden sin interrución.

Sales de dar un testimonio y, en vez de liberación, encuentras nuevos y dolorosos  desafios.

No obstante, te piden que sonrías y superes esos momentos de prueba mediante la insensibilidad y la indiferencia emocional.

Renaciste crucificado en las pruebas redentoras, y aún no tienes derecho a la plenitud, a la marcha serena de los que vencieron a sí mismo.

Con todo. la existencia terrenal es así

Todos avanzan con el aporte del dolor, que constituye el recurso valioso gracias al cual es más difícil cometer faltas morales.

Por cierto, hay salgunos que se rebelan bajo la imposición del sufrimiento  , y que padecen empeorar su situación.

Tu, encambio, ya entraste en contacto consciente con la Vida, y sabes que sólo te sucede aquello que es lo mejor para tu progreso espiritual.

De ese modo, jubilosamente, carga tu cruz  invisible, y mantén la certeza de que, si la conduces con amor, sus dos penosos maderos se convertirán en alas de luz que te elevarán desde este mundo desapacible hacia las regiones de la felicidad.

Observa a los auténticos victoriosos de la Tierra, y percibirás que su holocausto es el estímulo para tu ferviente perseverancia.

Juana de Arco, cuando comenzaba a arder entre las llamas, se elevó por encima de sus inquisidores y experimentó la liberación plena.

Juan Huss, mientras era quemado  por el Concilio de Constanza, inauguró la era del libre examen de las Escrituras, convirtiéndose en mártir para siempre.

Jerónimo de Praga, su discípulo, fue tras él drama de la hoguera, y luego de una prolongada existencia rica en sabiduría, con su muerte permitió que la vida de los hombres fuese iluminada por la fe racional.

Incontrolables son los héroes de la renuncia y de los ideales de engrandecimiento humano.

La evolución de los hombres es posible gracias a la vertiente del amor, que santifica y estimula el progreso, o del sufrimiento, que despierta las responsabilidades que fuerón despreciadas.

El dolor no representa una maldición divina, sino un recurso educativo inevitable.

No te entristezcas, pues, cuando te encuentres lacerado por los látigos del sufrimiento, mientras al rededor tuyo el festival de las sonrisas es una constante que no disfrutas.

al fin y al cabo, el tuyo no es el maestro de las victorias terrenales, sino Héroe Silencioso de la Cruz, el Excelso Triunfador de la sepultura vacía.

Jubilosamente, mientras transcurra tu viaje carnal, sigue adelante y no dejes que nada te perurbe.

 

 

DIVALDO FRANCO  – JOANNA DE ANGELIS    (ESPIRITU)

 

 

 

 

MOMENTOS DE ARMONIA – SOL SUBLIME

 

 

Si el hombre permaneciera entregado a su propia suerte, la existencia en la Tierra sería insoportable.

los vínculos  con el pasado del que procede lo retendrían el el primitivismo.

La imposición atávica le impedirían alcanzar los niveles más elevados de la escala evolutiva, y ningún motivo se iluminaría en su mente ni lo estimularía para que se esfuerce.

Los pasos iniciales son siempre más lentos, y su mente y sus metas resultan más difíciles de alcanzar.

A medida que los pies se afirman y hacen posible la verticalidad, los intentos del éxito las marchas se tornan más fáciles.

El amor de Dios permite que los ángeles de la guarda, responsbles de la evolución de los seres, inspiren e impulsen a los hombres el crecimiento. Así, favorecen el despertar de las potencialidades que duermen latentes en todos.

Ellos velan con cariño y revelan recursos que pueden ser movilizados para el ascenso.

Cada conquista amplía los horizontes y el radio de acción, lo cual multiplica las posibilidades de desarrollo.

Al frente de todas las experiencias valiosas marchan esos Guías incansables, estimulando a los hombres.

Por consiguiente, nunca te consideres abandonado, solo en el olvido.

Cuando las dificultades te agobien, comprende que estás siendo evaluado

para que otengas tu promoción.

Cuando enfrentes enfermedades o incomprensión, razona acerca del amor del Padre, y alégrate por la experiencia que fija las fuerzas morales en los paisajes de tu alma.

Cuando sufras el aguijón de los procesos degenerativos que las enfermedades producen , considera que el cuerpo es solament4e un vestido transitorio, y que tu eres la vida imperecedera.

Todo triunfo se apoya en las luchas ganadas y en las dificultades superadas.

La raiz del arbol   gigantesco y florido se mantiene frágil en sus extremos, que perforan el suelo y se nutren de él.

El agua se libera de sus impurezas al escurrirse entre los poros de las piedras que atraviesa.

De ese mismo modo funcionan los mecanismos de nuestra evolución.

Para quien ama, soledad es una palabra absurda. Quejarse por el abandono significa desconocer las leyes de la vida.

Trata de sintonizar con tus Guías Espirituales, y alcanzarás sucesivos nives de progreso y paz.

Jesus nos prometio que no nos dejará solos. Y continúa a nuesstro lado como el Sol sublime que nos atrae hacia Él.

 

DIVALDO FRANCO – JOANNA DE ANGELIS (ESPIRITU)

 

MOMENTOS DE ARMONIA

pexels-photo-573271

Sometidos por diversas presiones, el hombre y la mujer de hoy se desconciertan. Padecen desiquilibrios emocionales y orgánicos, que se agravan cada vez más a medida que buscan mecanismos para evadirse de ellos .

Su realidad está hecha de anestéticos, gracias a los cuales se embriagan con el placer, como si la vida fuese un parque de diversiones interminables.

Como es natural, el medio social ejerce un gran peso sobre sus emociones, que sin duda son los resultados de los impulsos mentales y actos a que se entregan.

Junto a estos acontecimientos, distintos factores que proceden de otras existencias contribuyen al desequilibrio y los inducen a fugarse de los compromisos que no quieren honrar, ya sea porque el deber les resulta un motivo de amargura y desagrado, o porque la educación  que reciben modelos de felicidad que no se corresponden a la verdad.

Así, las personas se fatigan en la búsqueda de cosas y valores transitorios, y se despojan de las cualidades ético-morales que brindan armonía, siempre relegada a un segundo plano.

Conceden una excesiva importancia a la apariencia, mientras desprecian el contenido , y el escenario donde brillan las ilusiones exhibe también, a los que desfallecen, los que caen en la ruina, los que enloquece…

Continúan pues, en el circulo vicioso de las búsquedas perturbadoras, y desdeñan las conquistas íntimas que tranquilizan. Entonces surgen las terribles presiones psicosociales, socioeconómicas, sociomorales, con una absoluta falta de consideración por la condición humana.

Los perjuicios aumentan, escasean los triunfos íntimos.

La sociedad tambalea porque los cimientos en que se apoya son frágiles.

Quien desprecia recursos económicos, pasa necesidades.

Quien desperdicia afectos, experimenta soledad.

Quien desperdicia oportunidades, pierde un tesoro dificil de recuperar.

El dinero malgastado se rehace, los efectos agotados se reconquistan, pero las oportunidades perdidas no vuelven más. Si bien surgen otras nuevas, no lo hacen en las mismas circunstancias ni  en condiciones semejantes.

Con el pensamientoatento a la situación de muchos compañeros de la jornada terrenal, que se hayan aturdidos en medio de los conflitos y el desánimo, hemos ecrito la página que hoy reunimos en este pequeño libro.

son momentos de armonía que pueden ser vividos al mismo tiempo que se leen, a fin de que se prolonguen en horas de paz futura.

Hemos seleccionado algunos acontecimientos y situaciones de la vida cotidiana, mostramos su mejor lado y sugerimos así comportamientos sanos, para que la alienación y la desarmonía no entorpezcan las vidas que se marchitan bajo dolorosas y vengativas conyunturas.

Los momentos de armonía hacen posible la vida abundante.

Los momentos de armonía se convierten en factores decisivos para la felicidad.

Los momentos de armonía se transforman en melodías de paz que dignifican la vida.

El océano está  hecho de gotitas y el universo, de partículas.

Los momentos e armonía son relevantes para que el ser humanotriunfe sobre su pasado y su presente, y construya su futuro.

Reconocemos la simplicidad de nuestras páginas, así como repitición de algunos conceptos a falta de creatividad e incluso de novedades, que tanto agradan a muchos críticos.

Con todo, dirigimos nuestro trabajo a los que se encuentran desequilibrados, sin armonía. Y esperamos contribuir, en alguna medida, para que ellos se encuentren así mismos, se renueven y se armonicen.

Por último, recordamos a Maestro, que nos invita a perserver la fe, que aunque sea del tamaño de un grano de mostaza, es capaz de brindarnos una inmensa ventura.

 

DIVALDO FRANCO – POR EL ESPIRITU DE JUANA DE ANGELIS

Salvador , 8 de Mayo de 1991